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Un día por el Hayedo de la Tejera Negra

Publicado el | Categoría: Castilla la Mancha

13 de junio de 2019. En este 4º Viaje que hacemos el grupo del Bosque de Oportunidades, nos acompaña Miguel Ángel Duralde, Presidente de ASEMFO (Asociación Nacional de Empresas Forestales), además de nuestros tutores Jacobo Maldonado y Juan San Frutos.

Salimos con algo de retraso, y hacemos la primera parada técnica en el desvío de la carretera de Atienza. Allí podemos ver el cambio de vegetación, que en el lado de Atienza es rebollar, mientras que al otro lado de la vía y en dirección a Cincovillas, es encinar principalmente. En este punto, Miguel Ángel nos cuenta un poco cómo es el funcionamiento del sector forestal en general… A lo largo del viaje, iremos desgranando el tema más al detalle.

En plena Sierra Norte, rodeados de pino silvestre (de repoblación), hacemos otra parada, en la que Miguel Ángel continúa explicándonos diferentes aspectos del sector forestal: sus necesidades, su gestión, empleos que genera, etc.

Una última parada en Cantalojas para tomar un café rápido (y otras necesidades), y nos dirigimos, ahora sí, al Hayedo.

El Hayedo de la Tejera Negra forma parte del Macizo de Ayllón (Sistema Central). Es uno de los hayedos más meridionales de Europa, y es Parque Natural desde 1978, aunque posteriormente quedó integrado en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara (2011). En 2017, junto con otros Hayedos de España y Europa, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como extensión de los “Hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa”.

Aunque la época de visita por excelencia es el otoño, cualquier época es buena ocasión para disfrutar de un entorno natural tan privilegiado.

Iniciamos nuestro camino desde el aparcamiento, remontando el valle del río Lillas (junto con el río Zarzas, que también nace en los relieves periglaciares de La Buitrera, alimentan el Parque), pero en vez de continuar por la ruta circular conocida como ‘Senda de Carretas’ y que se desvía a la izquierda hacia el arroyo del mismo nombre, nosotros seguimos el curso del Lillas aguas arriba, por un sendero algo difuso –por el poco tránsito y la escasez de ganado-, y vadeando sus frescas aguas en numerosas ocasiones en una divertida y estimulante actividad grupal, que requiere de compañerismo y mano amable en todo momento…

Con parada para comer, descansar y charlar un rato, aún continuamos un rato más, y si no llegamos a la cima fue por falta de tiempo, que no por falta de ganas ó de fuerzas.

El paisaje: ¡espectacular! Las hayas comenzando a vestirse con ovaladas hojas y su vellosidad característica en los bordes; antes de llegar a ellas atravesamos una diversidad arbórea más que notable, entre otras especies puedo citar: pinar (pino silvestre), robles melojos, abedules, serbal del cazador, mostajo,… Un auténtico “Baño de Bosque” en una suerte de Shinrin-Yoku al más puro estilo de la Sierra Norte de Guadalajara.

Un día muy ameno, muy compartido con un gran equipo, que ¡nos recarga de energía sin lugar a dudas!!

                                                                                                  Escrito por: Eva del Rey.-

 

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