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Cuento de navidad: la historia del lobo sanguino

Publicado el | Categoría: Sostenibilidad

Cuenta la leyenda, que en las laderas del Sur de Gredos, habitaba un lobo viejo y solitario. Sobrevivía a favor de la experiencia y las argucias adquiridas a lo largo de su intensa vida de casi una década. Ya no tenía la agilidad para cazar cabras monteses con diversas taras, ni corzos ni mucho menos alguna liebre de montaña. Vivía de la carroña y cada vez más de los restos de animales, comidas y desechos que encontraba cerca de los pueblos. Su audacia e inteligencia había aumentando azuzada por el hambre y estaba empezando a hacer estragos, sobre gallineros, gatos, perros y otros animales domésticos, entre los que destacaban los rebaños de cabra verata que pastaban por melojares, piornales y escobonales. Con las cabras solo se atrevía en los raros casos en que se encontraban sin la guarda de pastores o mastines. Cuando esto sucedía y conseguía entrar en el redil, el viejo lobo en un ataque de gula y adrenalina, mataba más de lo que podía comer para salir luego huyendo, y poner a salvo su pellejo. Entre la gente de los pueblos se le empezaba a conocer como el Lobo Sanguino. Al llegar el tiempo de las cortas noches de otoño y el invierno, los adultos retiraban al interior de las casas a los seres más desvalidos, especialmente a niños y niñas. Para la chavalería hablar del Lobo Sanguino era tan malo o peor que hablar del Hombre del Saco.

Una noche de luna llena, en los inicios del invierno serrano, el anciano lobo, observó una estrella nueva en el cielo, un cometa que dirían los humanos. En la noche se movían y sentían presencias semicorpóreas visitando majadas y cobertizos ocupados por pastores que pasaban las noche con sus ganados. Como resulta de esas visitas, los pastores abandonaban su descanso y con una cordera o dos al hombro, acompañados de algunos de sus perros más pequeños, se ponían en camino hacia una majada, no muy lejana, alumbrada por la luz de una hoguera, situada más o menos bajo el cometa que brillaba en el horizonte nocturno.

Lobo Sanguino, pensó que dichas corderas podían ser una presa fácil al menor descuido de sus dueños y avanzaba en paralelo a los pastores presto para dar el salto y robar una o dos piezas. La oportunidad que esperaba, no se produjo y todos llegaron juntos a su destino. Sanguino, siguiendo su costumbre busco un lugar en un pequeño altozano y se quedo a observar lleno de curiosidad. Dentro de la majada vio un buey, una mula, y una pareja de jóvenes con un niño recién nacido acostado en un pesebre. Valoró la situación y viendo la confusión y el estado de arrobo de los allí presentes, pensó que era una buena oportunidad para hacerse con un par de corderitos que estaban tumbados al pie del niño cubierto de pañales.

Estaban en el centro de la escena y aunque era arriesgado se sentía especialmente atraído hacia ese objetivo. Erizo los pelos ante la extraña emoción que le embargaba y agazapado y en silencio consiguió situarse a una distancia desde la que era imposible fallar en su ataque. La gente y los perros que allí había estaban como aturdidos y muy embobados, nunca mejor dicho.

Jamás había tenido una oportunidad tan buena como esta. El éxito de su salto estaba asegurado. Incluso se iba a permitir hacer un poco de teatro y, antes del salto pensaba lanzar un aullido paralizante que facilitase su ataque. Conto a la inversa, tres, dos y…

…en ese momento la mirada del niño y de Sanguino se cruzaron un instante. Los ojos ambarinos de Sanguino se sintieron atravesados por la dulce mirada del niño, libre de miedos y temores y cargada de esperanza, amor y concordia.

Sanguino, gritó y un ladrido salió de su boca. Un enorme guau como de mastín leonés. Luego saltó hacia el niño y las corderas moviendo la cola, lamiendo la cara del recién nacico, y las manos de la mujer y el hombre. Estaba lleno de alegría y decidió quedarse, en la majada, tumbado, con la cabeza entre las piernas, sintiendo que empezaba una corta y nueva vida lleno de paz y destinado a proteger al niño y a sus padres.

PD. Esta historia es una adaptación actualizada de un cuento que nos contaba mi padre a mis hermanos y a mí, antes de que Felix Rodríguez de la Fuente y sus lobos fueran famosos. Es una bonita forma navideña de explicar el origen de la relación entre los seres humanos y los perros. Probablemente venga de la influencia religiosa de San Francisco de Ásis y su hermano lobo. Por cierto mi padre se llamaba Javier Maldonado Pignatelli,  era de Ciudad Real, nació en el año 1925, y parte de sus raíces estaban ligadas a la comarca del Campo de Calatrava próxima a Sierra Morena.

2 Responses to "Cuento de navidad: la historia del lobo sanguino"
  1. Maria dice:

    Siempre me e sentido atraida por este animal ya cuando salia en el programa de felix Rodríguez de la fuente me encantaba escuchar su aullido aqui en Extremadura poco a poco hemos ido terminando con esta especie y en fondo de mi me gustaria que algun dia volvieramos a ver su silueta en nuestras sierras y escuchar su aullido en las noches del frio invierno

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